El mapa de nada de Lewis Carroll
21 noviembre, 2017

1 de diciembre

1 de diciembre: primer día del último mes. El día de hoy tiene ese halo de caducidad que me resulta tan atractivo, esa nueva y (pen)última oportunidad del principio del fin. Además es un día plagado de efemérides interesantes. Hoy, que el sol ha salido a las 7:19 en nuestro huso y se pondrá a las 16:49, que celebramos el Día Mundial de la Lucha contra el Sida (aún indispensable para su comprensión y desestigmatización), hoy que Portugal conmemora su independencia frente a la Corona española (nada nuevo bajo el sol), hoy que también se celebró la primera carrera de coches en Barcelona (hace 118 años), que se retransmitieron por primera vez imágenes por telégrafo entre Viena y Berlín y que en España se suprimió la vergonzosa censura cinematográfica (solo hace 40 años); además es San Eloy, patrón de los joyeros y relojeros.

Y con su permiso les voy a contar, que también me hace especial ilusión este día porque servidora llegó al arte a través de la joya. De empezar dándole a la sierra y el martillo en la Escuela Industrial y sobre todo, de toparme en el camino con una exposición de my beloved Teresa Estapé, atisbé un lugar que me era ajeno habiendo pertenecido siempre a él. De recibir después la negativa ante unas prácticas en su taller a cambio de un café, surgió una relación con ella y su universo que me abrió el portal de la creación artística y me sigue inspirando cada día. Hoy no habría Chiquita sin ese encuentro. Por eso recuerdo con especial cariño el proyecto que aceptó de buen grado cuando le entregué un ejemplar de Pages Blanches para que hiciera de ese libro una nueva obra. Las páginas blancas de Teresa Estapé unieron dos de mis mundos preferidos: el libro y la joya, dando a ambos otro significado, simbolizando la belleza inútil (que no sirve más que para su propio disfrute) junto a la funcionalidad más cotidiana. A ambas nos une esa pasión sincrónica por lo profundo y lo banal y eso, realmente, une mucho. Gracias otra vez por tu generosidad, por tu puntería y tu prudencia, por tu valentía y tu coherencia, por tu escucha y tu palabra. Celebro cada nuevo café con la ilusión del primer día.