Blank Friday
24 noviembre, 2017

Feliz todo nuevo

Dice la gran ilustradora Sonia Pulido que durante todo el mes de enero se puede felicitar el año. Y Chiquita, rozando el larguero, hace aquí expresos sus buenos deseos para este 2018. Antes lo quiso hacer de manera analógica, pero parece que se confirma su nexo con que los planes salgan mal. En Navidad llevó a cabo una acción artística por correo que consistía en el envío de 150 mapas en blanco para que cada destinatario cartografiara su año nuevo con plena libertad. Todas las tarjetas postales llevaban el mismo texto: ¡Qué bonito esto que tenemos! Refiriéndose a ese misterio que es la creación de la propia realidad. Un mes y medio después del envío, sólo tiene constancia de que cinco de los mapas llegaran a su destino, un 3,33333333333333… % del total. Tampoco recibió nunca el que envió a su propio domicilio.

Y la editora reflexiona con júbilo sobre los intentos fallidos y su afecto por el desencanto. Parece que el enigma de la existencia es impenetrable desde la vía material y lo insondable se encargará de encontrar sus propios caminos de expresión en la dualidad de lo cotidiano. Por eso quizá un anuario como el de la dibujante Roz Chast para The New Yorker explicaría mejor esta relación del ser humano con lo nuevo, que aunque se evapore con facilidad se hace muy visible en cada cambio de año. Si los propósitos se vacían sin remedio a medida que avanzan los ciclos construidos como convenciones sociales, será labor de cada una y cada uno recargar la batería de la posibilidad. Y quizá sea mejor enfocarse en los ciclos naturales a la hora de revisar los planes: el día y la noche, la luna, las estaciones… Porque a cada día le basta con su propio afán y en cada nuevo instante todo puede volver a empezar.

 

Uno de los cinco mapas que sí llegaron a su destino